
Lo primero es felicitar al ganador. No desearle buena suerte al estilo Rajoy. Felicitar al ganador. Zapatero ganó, y ganó bien. Así que enhorabuena. Supongo que no las tendría todas consigo, y supongo que a las 21.30, cuando rozaba la mayoría absoluta, sería el tipo más feliz del mundo tras Sarkozy. Para próximos escrutinios, y ya que todas las elecciones pasa lo mismo, proponemos dar los resultados cuando ya sean definitivos como cuando Uribarri declama las puntuaciones de Eurovisión. De los que hayan sacado menos votos hasta el ganador. Rubalcaba sale ayer y dice:
“Buenas noches. Ha sido una jornada agotadora, pero hace dos horas que se han cerrado los teléfonos para las votaciones. Y la audiencia ha decidido que permanece en el Congreso con un 1.09% de los votos...”
Eso es buena televisión. Eso es un record de audiencia asegurado. Se pueden meter anuncios a la salud del estado, videos promocionales, publirreportajes (ay, ¿qué fue de los publirreportajes? ¿a qué mundo hemos ido a parar? ¿quiero vivir en un mundo sin publirreportajes?). “Y en segundo lugar, la audiencia ha decidido que, con 154 escaños y el 39 y pico por ciento de los votos... enseguida os lo contamos. Vamos a aguantar un rato más. Ahora una última pausa publicitaria”.
Mucho mejor método que el de dar los resultados poco a poco y en tiempo real. Porque le da pie a los tertulianos a hacer el mongol durante un porrón de horas y, no nos engañemos, eso es malo para la salud, la educación y la economía de un país.
El PP también ganó. Ganó una derrota pero ganó. Es lo mejor que podía ocurrir. Federico está contento y se siente reforzado. Y Esperanza. Y Acebes. El único que no parecía muy convencido anoche de que fuese un éxito la subida de porcentaje y escaños con respecto al 2004 era Mariano. Estaba pocho. Rajoy es un hombre inteligente, no es un mal político y sabe que, aunque el resultado de anoche no fuese desastroso, le quedan cuatro años de oposición más. Sabe que son las segundas elecciones generales que palma. Y sabe que su carrera política como candidato a la Presidencia ha terminado. Mariano estaba triste porque es consciente de que, en un plazo más corto que largo, deberá dejar paso a otro (o a otra). Veremos que es capaz de llevarse por delante antes de echarse a un lado. El Abstencionismo pone su fe en Rajoy para que convierta a esta derecha tan derecha en una derecha más izquierda.
Por cierto, varios de nuestros asociados han insistido en que aparezca en nuestro comunicado electoral una alabanza a Elvira, la Sra. Rajoy, a la que no habíamos apreciado bien hasta anoche. La alabanza en cuestión dice: “Ñam, ñam”
Finalmente Izquierda Unida sí se presentaba a las elecciones, aunque dio la impresión de que, además de nosotros, varios de sus votantes habituales no lo sabían. El resultado es que, en 12 años, Llamazares ha pasado de tener 21 escaños a tener 2. Y aunque podría haber esperado a quedarse sin ninguno antes de marcharse a trabajar en una conservera, ayer tuvo el gesto de admitir su fracaso y darse un plazo indeterminado para que llegue a otro y se coma el marrón que con tanto esmero ha creado. Bien por Gaspar. Un héroe el tío. Para el PSOE, claro.
La nueva estrella del espectro político español se llama Duran i Lleida. Agradecidos hemos de estar como españoles de caer en las manos de uno de los pocos políticos de verdadera talla que pululan por la Península. Sus 10 escaños son la clave de la gobernabilidad, y anoche ya perdía el culo por ofrecerse. Esperemos que le hagan ministro y tengamos una legislatura moderada y tranquila, como aquella del ‘96-‘00. Pero hay que felicitarse por la circunstancia matemática que hace que, con la subida del PSOE y el mantenimiento de CiU, permite una mayoría suficiente para gobernar sin tener que implicar a nadie más. Esperemos que Rouco hable con sus superiores y echen una mano divina para que el pacto entre ambos se cierre pronto.



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