Crónicas de un abstencionista

Confesión
10/01/2008 03:40
Hola.

Me llamo Pedro Palote, resido en España y he sido confidente de la policía nacional. Mi experiencia como confidente comenzó hace tres años cuando telefoneé al 091 para denuciar un escándalo público que se desarrollaba bajo mi ventana. Hace tres meses, y con el mismo mótivo, volví a informar a las unidades de élite de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Sé que también son cuerpos, pero yo soy muy macho y no digo esas cosas.

Tan macho soy que, dirigiéndome al quid de mi confesión, iba a montar un puticlub en la Carretera Valencia. Y me busqué un par de socios. ¿Dónde busco? - me pregunté. En la comunidad de delincuentes árabes, claro. Así que fuí a Lavapies y allí entablé contacto con un tipo al que llamaban El Chino y otro que se llamaba Lamari. Conectamos enseguida, porque yo pagaba todas las copas y llevaba cocaina como para colgar a un hipopótamo. Y acabamos en una finca que tenían cerca de Morata pajeándonos cada uno en su dormitorio.

Y mira por donde que hoy me encuentro en el periódico que los dos cabronazos también se habían comprometido con un portero de una discóteca a la que iba mucho en mis tiempos mozos y que, por lo que se ve, también había llamado al 091 alguna vez.

Ahora lo entiendo todo. Se sintieron mal por haber doblado su palabra y decidieron suicidarse antes que enfrentarse a mi enfado o al del portero, que seguro sería fisicamente más temible. Porque no puede ser de otro modo. Y fíjate que me resulta un poco extraño que me siguieran en aquello del puticlub. Sobre todo el tal Lamari, que nos dijo que era virgen y que odiaba a las mujeres. Pero bueno, en el fondo eran muy buenos chicos. Y no puede ser que ellos fuesen los que se cargasen a toda esa gente en Atocha. Que eso sólo pudo ser el PSOE, que ya lo dice el Federico. Y éstos eran unos moritos con aspiraciones más mundanas.

Me queda la duda de si confesar también que algún vivo se apuntaba a lo del puticlub, no vaya a ser que me desmientan. Y es que los muertos ya no van a poder hacerlo. Así que yo lo suelto a ver si los chavales tienen suerte en el juicio final, o si los pueden ascender del Infierno al Limbo, que digo yo que será como un tercer grado del Infierno. No sé. Pero yo confieso, porque así igual el Fede me saca en el contestador alguna mañana. O me llama la Cristina. O salgo en algún libro de Del Pino. Porque Pedrojota ya me ha dicho que ahora no puede ser, que hasta finales de febrero no puede sacar otra así. Que es un cabrón liante pero también tiene su ética.




Y así se escribe la Historia. Porque la Historia esta llena de liantes en nombre de su ética. De periodistas que dosifican la información en nombre de la libertad de expresión. De mentirosos en nombre de la verdad.

Todo este asunto del 11M es lo más parecido al negacionismo de David Irving, pero multiplicando por 3 o 4 el número de voceros de teorías. Qué verguenza.

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Principios generales del Abstencionismo
14/12/2007 14:16
- El abstencionista deseará votar por encima de todas las cosas. Si no lo hace es debido a la clamorosa falta de altura moral de los candidatos a los cargos electos.

- El abstencionista otorgará a todo político en todo momento con la presunción de culpabilidad. Si parece honrado es sólo porque no ha tenido todavía la posibilidad de aprovecharse de su cargo, o porque no ha ocupado cargo alguno.

- El abstencionista respetará a los seres humanos que depositan papeletas en urnas los días de elecciones, cualesquiera que sean las opciones que reciban ese voto. El abstencionista, además, se compadecerá de ellos.

- El abstencionista se mantendrá siempre puntualmente informado de la actualidad política. Es imprescindible conocer bien al enemigo.

- El abstencionista cumplirá las leyes vigentes, pagará sus impuestos y se someterá con respeto a los deseos de la mayoría de los seres humanos de los que se compadece. El Abstencionismo no predica la anarquía, sino la desconfianza.

- El abstencionista repudiará todo acto criminal o violación de las leyes vigentes.

- El abstencionista podrá haber votado en el pasado, considerándose este acto un pecado de juventud. Sin embargo, una vez recibido el bautizo del Abstencionismo, el acto de voto a favor de un partido político supondrá la expulsión inmediata de la organización.

- El abstencionista no predicará el Abstencionismo a sus congéneres. El Abstencionismo deberá acudir cual luz cegadora al futuro abstencionista (en algunas ocasiones la manifestación del abstencionismo se ha producido mediante otros medios, especialmente de día). Se permiten, e incluso se sugieren, en cambio, las opiniones acerca de la actividad política y anexos, como los medios de comunicación y la Historia.

- El abstencionista hará acopio de provisiones de cara a no abandonar su domicilio durante la jornada electoral. Y se quedará en su sillón siguiendo con atención dicha jornada por encima de todas las cosas, excepto de su deseo de votar.

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